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Cuencos tibetanos para reducir el estrés Medicina a través del sonido

Por Sol Priego

La sonoterapia con cuencos tibetanos es una práctica ancestral que nació en la religión chamánica Bön (pre budista) de los Himalayas. Este método consiste en hacer resonar los cuencos con la finalidad de crear una frecuencia vibratoria que actúa en las personas a nivel físico, emocional y espiritual, logrando así un estado de relajación y bienestar.

Cada cuenco está elaborado por al menos siete metales sagrados correspondientes a los siete cuerpos celestes: sol, luna, mercurio, venus, marte, júpiter y saturno; debido a esta combinación metalúrgica, la música que se produce al golpearlos con una baqueta es de 432 hz, lo que genera una resonancia forzada en el subconsciente y cuerpo del paciente, obligándolo a elevar su frecuencia vibratoria y reconfigurar su mente para disminuir la tristeza, miedo, estrés o soledad, sentimientos que se asocian a una frecuencia baja y que la sociedad ha reportado como consecuencia del confinamiento establecido como medida de prevención ante la pandemia de Covid 19.

Tradicionalmente, este tratamiento terapéutico se toma físicamente, sin embargo, existen otras formas para sacar ventaja de estos instrumentos de sanación, como es el optar por la modalidad online o bien recurrir a YouTube, pese a que el cuerpo no puede percibir las vibraciones que nacen de los cuencos “el principal sentido encargado de la recepción de la terapia es el oído (así que) sólo se necesitan unos audífonos de buena calidad y un espacio cómodo aislado de distracciones” para poder vivir esta experiencia a través de tu celular, explicó Elizabeth Guadarrama, terapeuta online de cuencos tibetanos.

El proceso de una terapia online inicia con un test energético, que consiste en un cuestionario para determinar cuáles son las necesidades del paciente ya que “cada persona va manifestando algo en este encierro y saca el malestar que tiene de diferente forma (…) las circunstancias nos obligan a vernos tal cual somos con nuestra pareja, nuestros hijos e incluso con nosotros mismos y a veces bloqueamos las cosas que no queremos ver”, detalló Elizabeth. Una vez que recaba esta información ella puede intencionar la meditación para que le ayude puntualmente a los aspectos que se desean trabajar.

De igual manera, durante este proceso, cada persona puede experimentar distintos estados de consciencia y movimientos involuntarios que le ayudarán a Elizabeth a determinar, de manera intuitiva, qué cuencos tocar y cómo hacerlos cantar para que la medicina llegue de forma precisa “dando como resultado un ser más productivo, creativo, centrado, dichoso, sereno y equilibrado, teniendo armonía consigo mismo. Me encanta ver los ojos y rostros de mis pacientes con paz y alegría al terminar su sesión”, finalizó.

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